Las empresas de marketing declaran nuevas generaciones y le asignan una letra (X, Y, Z) o un acrónimo (Hipster), esto funciona para conocer el segmento de mercado a quien va dirigido los nuevos productos. Ahora han creado la Generación K. La letra K se debe a Katniss Everdeen, la heroína de la trilogía “Los Juegos del Hambre”, los jóvenes nacidos entre 1994 y 2010 se identifican en las mismas situaciones y condiciones que suscita la protagonista, esta generación son aproximadamente 2,000 millones en el mundo y un 2% están en edad laboral.
Nacen en años de crisis, terrorismo, desempleo y el calentamiento global y desconfían de sus gobernantes. Por estas situaciones desarrollan su habilidad para ser más realistas, son autónomos y críticos, resolutivos y creativos, se involucran en movimientos colectivos con los mismos ideales.
La forma en la que se relacionan en el entorno es a través de las redes sociales como Facebook, Snapchat, Secret o Whisper, su comunicación y aprendizaje es muy rápido y continuo desde los medios digitales.
No tienen miedo al emprendimiento y a vivir nuevas experiencias, están en constante movilidad.
La crianza en los jóvenes de esta generación tiene padres carentes de autoridad, y terminan desafiándola. Los padres vuelven dependientes a sus hijos al facilitarle la obtención de lo que quieren sin el mínimo esfuerzo, como consecuencia los hacen creer que tienen el poder de que pueden obtener todo sobre pasando a los demás y su mentalidad es absolutista e intocables. La Frase común de los padres es: “Le voy a dar a mi hijo(a) lo que a mí no me dieron”.
Los padres hacen sentir a sus hijos que son los únicos, especiales y mejores con cumplidos de “Tú eres el más guapo”, “Eres muy inteligente”, “Tú eres especial”, al enfrentarse a la realidad del entorno en el que se van a desenvolver también hay más niños y niñas que también son inteligente, bellos y especiales, el niño al darse cuenta que no lo eligen los demás por lo que lo eligen los padres les causa una frustración muy grande generando enojo, tristeza y hasta daños emocionales muy severos.
También no les enseñan a sentir las sensaciones del cuerpo, cuando un niño cae y se raspa, le duele y quiere llorar, los padres llegan de inmediato lo soban y le dicen “aquí no paso nada”, y por consecuencia el niño se priva de su emoción en el momento, esto como consecuencia hay un desconocimiento de sensaciones y expresar las emociones.
Desde la tecnología de los diferentes dispositivos electrónicos como Smartphone, tableta, etc…su uso es adictivo a causa de las diferentes aplicaciones de interacción, como lo son las diferentes redes sociales facilitando la comunicación entre pares sin estar de cara a cara y no pasar el estrés o la ansiedad de no saber qué hacer al moverse de la comodidad.
Obtienen la información, necesidades y necedades de manera inmediata, cuando no lo logran hay una frustración muy fuerte a causa de la falta de paciencia.
Los jóvenes no tienen tolerancia a la frustación a consecuencia de que todo lo tienen fácil, rápido y en la mano. No conocen los procesos a mediano y a largo plazo (de 1 año a 5 años), En un trabajo les cuesta mucho ver los avances en un lapso de tres meses y ya quieren renunciar. Están en contra de las jerarquías de puestos laborales y no quieren que nadie los mande y prefieren ser su propio jefe, lamentablemente como los avances no se ven a corto plazo terminan también renunciando a su emprendimiento o a los propósitos que quieren cumplir.
En momentos de estrés o pérdida de control evaden la situación y no saben responder ante las obligaciones y compromisos que tienen, no han desarrollado sus recursos y no se creen con la capacidad de hacer algo para superarse, tratan de eliminar de manera inmediata toda situación que les genere frustración.
A causa de que son sobre estimulados de información a través de la tecnología centran su atención en diferentes puntos para evadir la responsabilidad, les cuesta mucho trabajo desenvolverse en el entorno. Son personas que no contactan de frente y no saben comunicar sus sensaciones, emociones y se les dificulta la toma de decisiones.
El paradigma de la educación escolar nos habla de que las personas con promedios altos en la escuela serán un profesionista exitoso, de lo contrario, las de promedio bajo son un fracaso que presentan alguna incapacidad mental que impide el aprendizaje y pasa por situaciones de prejuicio ante la sociedad, cuando cada persona tiene diferentes potenciales y no se le brinda el entrenamiento adecuado para explotarlo, se le da la asesoría para desarrollar las aéreas de oportunidad y dejando a un lado las cualidades.
¿Qué pasaría si permitimos que puedan dar su propio punto de vista, que pueda cuestionar, opinar sobre las diferentes problemáticas de la sociedad, que no se le juzgue o se le anule su forma de pensar, que exista mas escucha, que se le ayude a sensibilizar a ser empáticos, a expresar sus sensaciones y emociones, procurar que no solo sean niños obedientes sino niños pensantes, que se sientan y sean felices con un proyecto de vida y que aporten en beneficio a la sociedad?
Basémonos en lo que si tenemos y no en lo que falta.